Si me llevas contigo

Si me llevas contigo, hazlo así, hasta la aurora,
hasta el sol infinito, hasta el fondo del mar,
si me llevas contigo, llévame a todas horas,
en el sueño profundo, en el cruel despertar.

Si me llevas contigo… llévame de la mano,
caminemos pegados como la ola y la sal,
si me llevas contigo mil fulgores lejanos
en mis tenues oídos sin querer se oirán.

Si me llevas contigo, hazlo así, lentamente,
bajo el árbol frondoso, en la noche estelar,
si me llevas contigo puede ser que mi mente
haga suya una estrella de un fulgor sin igual.

Si me llevas contigo.. ¡llévame sonriendo!
que sonría tu boca , tu alma tu mirar,
si me llevas contigo llévame con mil besos…
¡esos besos que queman y no puedo olvidar!

Si me llevas contigo,llévame hasta tu alcoba
donde el licencio extiende su manto singular,
si me llevas contigo , mi pasión que es… ¡tan loca!
susurrara en tu oído…¡quiéreme mucho mas!

Si me llevas contigo, mi locura infinita
envolverá tu mente sin dejarte escapar,
y al acudir el alba, somnolienta y bonita,
¡con un beso en tu labios yo te haré despertar!

Maribel Alfonso

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El recado

Vine Martín, y no estás. Me he sentado en el peldaño de tu casa, recargada en tu puerta y pienso que en algún lugar de la ciudad, por una onda que cruza el aire, debes intuir que aquí estoy. Es este tu pedacito de jardín; tu mimosa se inclina hacia afuera y los niños al pasar le arrancan las ramas más accesibles… En la tierra, sembradas alrededor del muro, muy rectilíneas y serias veo unas flores que tienen hojas como espadas. Son azul marino, parecen soldados. Son muy graves, muy honestas. Tú también eres un soldado. Marchas por la vida, uno, dos, uno, dos… Todo tu jardín es sólido, es como tú, tiene una reciedumbre que inspira confianza.
Aquí estoy contra el muro de tu casa, así como estoy a veces contra el muro de tu espalda. El sol da también contra el vidrio de tus ventanas y poco a poco se debilita porque ya es tarde. El cielo enrojecido ha calentado tu madreselva y su olor se vuelve aún más penetrante. Es el atardecer. El día va a decaer. Tu vecina pasa. No sé si me habrá visto. Va a regar su pedazo de jardín. Recuerdo que ella te trae una sopa cuando estás enfermo y que su hija te pone inyecciones… Pienso en ti muy despacio, como si te dibujara dentro de mí y quedaras allí grabado. Quisiera tener la certeza de que te voy a ver mañana y pasado mañana y siempre en una cadena ininterrumpida de días; que podré mirarte lentamente aunque ya me sé cada rinconcito de tu rostro; que nada entre nosotros ha sido provisional o un accidente.
Estoy inclinada ante una hoja de papel y te escribo todo esto y pienso que ahora, en alguna cuadra donde camines apresurado, decidido como sueles hacerlo, en alguna de esas calles por donde te imagino siempre: Donceles y Cinco de Febrero o Venustiano Carranza, en alguna de esas banquetas grises y monocordes rotas sólo por el remolino de gente que va a tomar el camión, has de saber dentro de ti que te espero. Vine nada más a decirte que te quiero y como no estás te lo escribo. Ya casi no puedo escribir porque ya se fue el sol y no sé bien a bien lo que te pongo. Afuera pasan más niños, corriendo. Y una señora con una olla advierte irritada: “No me sacudas la mano porque voy a tirar la leche…” Y dejo este lápiz, Martín, y dejo la hoja rayada y dejo que mis brazos cuelguen inútilmente a lo largo de mi cuerpo y te espero. Pienso que te hubiera querido abrazar. A veces quisiera ser más vieja porque la juventud lleva en sí, la imperiosa, la implacable necesidad de relacionarlo todo con el amor.
Ladra un perro; ladra agresivamente. Creo que es hora de irme. Dentro de poco vendrá la vecina a prender la luz de tu casa; ella tiene llave y encenderá el foco de la recámara que da hacia afuera porque en esta colonia asaltan mucho, roban mucho. A los pobres les roban mucho; los pobres se roban entre sí… Sabes, desde mi infancia me he sentado así a esperar, siempre fui dócil, porque te esperaba. Sé que todas las mujeres aguardan. Aguardan la vida futura, todas esas imágenes forjadas en la soledad, todo ese bosque que camina hacia ellas; toda esa inmensa promesa que es el hombre; una granada que de pronto se abre y muestra sus granos rojos, lustrosos; una granada como una boca pulposa de mil gajos. Más tarde esas horas vividas en la imaginación, hechas horas reales, tendrán que cobrar peso y tamaño y crudeza. Todos estamos –oh mi amor– tan llenos de retratos interiores, tan llenos de paisajes no vividos.
Ha caído la noche y ya y casi no veo lo que estoy borroneando en la hoja rayada. Ya no percibo las letras. Allí donde no le entiendas en los espacios blancos, en los huecos, pon: “Te quiero…” No sé si voy a echar esta hoja debajo de la puerta, no sé. Me has dado un tal respeto de ti mismo… Quizá ahora que me vaya, sólo pase a pedirle a la vecina que te dé el recado: que te diga que vine.

Elena Poniatowska

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Diferencia entre enamoramiento y amor

Nos enamoramos cuando conocemos a alguienpor quien nos sentimos atraídos y dejamoscaer frente a él o ella las barreras que nos separande los demás.

Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos más íntimos, tenemos la sensación de que, por fin, hicimos una conexión con alguien.

Este sentimiento nos produce gran placer, hasta la química de nuestro cuerpo cambia, dentro de él se producen unas sustancias llamadas endorfinas.

Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y atontados.

Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona más maravillosa del mundo.

Esa es la diferencia entre enamoramiento y el amor.

Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados. ¿Que? Así es.

El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación.

No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario es maravilloso.

Sin embargo es sólo el principio. Muchas personas son adictas a estar enamoradas. Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido alguien nuevo desaparece; cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta que no es tan perfecta como pensaban.

El verdadero amor no es ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallas y quieres ayudarle a superarlas.

Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende.

El amor verdadero está basado en la realidad, no en un sueño de que no encontraste a tu príncipe azul o a tu princesa encantada. Encontraste a una persona maravillosa, de acuerdo, pero no es perfecta ni tú tampoco.

Encontraste a tu alma gemela, pero también los gemelos discuten y también tienen diferencias.

Amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y después amarla.

El amor es una decisión consciente.

Muchas veces oímos de personas que dicen que se enamoraron de alguien y que no pueden evitarlo. ¿Qué se supone que es una cuestión de suerte? ¿Qué se supone que amamos por arte de magia? ¿Qué se supone que alguien más tiene poder sobre nosotros?.

De ninguna manera. Puedes sentir una gran admiración por alguien, puedes desear tener una relación con alguien, puedes estar muy agradecido por lo que alguien ha hecho por ti, pero… no la amas.

El amor nace de la convivencia, de compartir, de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos. Tú no puedes amar a alguien que no te ama, o que no se interesa en ti.

El amor verdadero es recíproco. Recibes tanto como das.

Si en este momento, tu mismo tienes un “amor imposible” debes estar molesto conmigo (el autor) tal vez estas pensando ¿cómo es posible que me digas esto? ¿Qué no ves que es amor lo que siento?

No te culpo, yo también tuve alguna vez amores imposibles y también sentí la frustración de que esa persona no me hiciera caso o me abandonara.

Pero te repito.

No puedes amar a alguien que no te ama.

Erich Fromm

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