Brillo de luna

Si te bajo la cima de la montaña, a tus pies me delatas. Si pinto de azul todas las mañanas y un cafe te levanta.

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Se busca mujer

Se busca candidata a un buen desastre, risueña, despistada y algo loca, no quiero ni que planche ni sea sastre, que tenga mil incendios en la boca. No importa ni la edad ni la estatura, ni el peso, ni el color o la belleza, el caso es que le guste la aventura y vuele cuando arrecie la pereza. No pido demasiado, pido todo, y “todo” nunca es mucho cuando hay ganas, resumo requisitos necesarios: Dos almas que se miren codo a codo, tocar la luna todas las mañanas, vivir la vida sólo en escenarios. Luis Ramiro

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Semillas

Un hombre tomaba cada día el autobús para ir al trabajo. Una parada después, una anciana subía al autobús y se sentaba al lado de la ventana. La anciana abría una bolsa y durante todo el trayecto, iba tirando algo por la ventana. Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana. – ¡Son semillas! – le dijo la anciana. – ¿Semillas? ¿Semillas de qué? – De flores, es que miro afuera y está todo vacío… Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino. ¿Verdad que sería bonito? – Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches, se las comen los pájaros… ¿Cree que sus semillas germinarán al lado del camino? – Seguro que sí. Aunque algunas se pierdan, algunas acabarán en la cuneta y, con el tiempo, brotarán. – Pero… Tardarán en crecer, necesitan agua… – Yo hago lo que puedo hacer. ¡Ya vendrán los días de lluvia!…

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El gran samurai

Cerca de Tokio vivía un gran samurai ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario. Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación. Esperaba a que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Con la reputación del samurai, se fue hasta allí para derrotarlo y aumentar su fama. Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío. Todos juntos se dirigieron a la plaza de la ciudad y el joven comenzaba a insultar al anciano maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros….

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El amor también da miedo

-El amor también da miedo, no? -Creo que sí. Si sientes amor por alguien y te corresponde, es inevitable que haya muchos momentos frágiles en los que temes que el amor se vaya, o que la persona que amas ame a otra. Pero entonces, ¿Qué es esto? ¿Ni siquiera el corazón puede descansar cuando le llenan de amor y le corresponden? -Supongo que sí, pero algo de incertidumbre siempre va de la mano, por eso hay que cuidarlo, tenerlo cerca, tratarlo cada día con amabilidad y cariño. Solo entonces la incertidumbre y el miedo se van, seguirán por ahí, pero no tienen porqué volver. La velocidad con que la gente conoce a otras personas es vertiginosa. Por eso cuando consigues encontrar a una que sientes por encima de todas en tu corazón, no puedes dejarla escapar y tenéis que construir con belleza cada paso. una cena, un paseo por la ciudad, un baile improvisado en plena calle. Tedas cuenta que si la miras siempre estas…

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