Un vaso de leche

Posted by: | Posted on: diciembre 11, 2014

Un día, un muchacho pobre que vendía mercancías de puerta en puerta para
pagar su escuela, encontró que solo le quedaba una simple moneda de diez
centavos, y tenia hambre.

Decidió que pediría comida en la próxima casa. Sin embargo, sus nervios lo
traicionaron cuando una encantadora mujer joven le abrió la puerta. En
lugar de comida pidió un vaso de agua. Ella pensó que el joven parecía
hambriento así que le trajo un gran vaso de leche. El lo bebió despacio, y
entonces le preguntó,

—”¿Cuanto le debo?”.

—No me debes nada,” contestó Ella. “Mi madre siempre nos ha enseñado a nunca
aceptar dinero por una caridad”.

—El dijo….. “Entonces, te lo agradezco de todo corazón”.

Cuando el muchacho se fue de la casa, no solo se sintió físicamente mas
fuerte, si no que también su fe en Dios y en los hombres era mas fuerte. El
había estado listo a rendirse y dejar todo.

Años después esa joven mujer enfermó gravemente. Los doctores Locales
estaban confundidos. Finalmente la enviaron a la gran ciudad, donde
llamaron a especialistas para estudiar su rara enfermedad.

Se llamó al Dr. Howard Kelly para
consultarle. Cuando oyó el nombre
del pueblo de donde ella vino, una extraña luz llenó sus ojos.
Inmediatamente subió del vestíbulo del hospital a su cuarto. Vestido con su
bata de doctor entró a verla. La reconoció enseguida, regresó al cuarto de
observación determinado a hacer lo mejor para salvar su vida. Desde ese día
prestó atención especial al caso. Después de una larga lucha, ganó la
batalla. El Dr. Kelly pidió a la oficina de administración del hospital que
le enviaran la factura total de los gastos para aprobarla.

El la revisó y entonces escribió algo en el borde y le envió la factura al
cuarto de la paciente.

Ella temía abrirla, porque sabía que le tomaría el resto de su vida para
pagar todos los gastos.

Finalmente la abrió, y algo llamó su atención en el borde de la factura.

Leyó estas palabras…

“Pagado por completo hace muchos años con un vaso de leche. . . (firmado)
Dr.Howard Kelly”.

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Los 11 pasos

Posted by: | Posted on: diciembre 11, 2014

Primero, contigo mismo.
Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás

Manejar la soledad.
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.

Sólo se da lo que se tiene.
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, porque nadie puede dar lo que no tiene.

Paz interior.
Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no crees en tu interior.

Fantasía que genera frustración.
Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones.

Autonomía.
Ninguna relación te brindará felicidad que tú mismo no construyas.

Autosuficiencia.
Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando, bien convencido, seas capaz de decirle: ‘No te necesito para ser feliz’.

Independencia
Sólo podrás amar siendo independiente hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.

Requerimientos.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, autoestima, y la práctica de una libertad responsable.

Autoestima y madurez.
Ámate a ti mismo, madura, y el día que puedas decirle a esa otra persona ‘Sin ti me la paso bien’, ese día estarás preparado para vivir en pareja.

Compartir.
Dos personas que vivan en pareja podrán ser felices sólo cuando se hayan unido para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.

Conclusión:

‘Dos personas se aman únicamente cuando son capaces de vivir la una sin la otra, pero deciden vivir juntas’

Scott Peck

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La gratitud

Posted by: | Posted on: diciembre 11, 2014

La gratitud prepara el camino. Siéntanse tan agradecidos a la existencia como les sea posible, no sólo por las cosas grandes, sino por cosas pequeñas, por el simple acto de respirar. No tenemos ningún derecho sobre la existencia, de modo que aquello que se recibe es un regalo. Desarrollen cada vez más la gratitud; dejen que se convierta en su estilo de vida. Estén agradecidos a todo. Si se entiende la gratitud, entonces se agradecen las cosas que se han hecho de forma positiva. Incluso se agradecen las cosas que se han realizado negativamente. Ser agradecidos cuando alguien les ayuda; este es sólo el principio. Luego se empieza a agradecer que alguien no les hiciera daño cuando podría haberlo hecho; fue amable. Una vez que se entiende el sentimiento de gratitud y se le permite penetrar hondo en el ser, se empieza a sentir gratitud por todo. Y cuanto más agradecidos sean, menos se quejarán y gruñirán. Cuando desaparecen las quejas, también desaparece la desdicha, ya que esta existe con la queja. Está enganchada a las quejas y a la mente propensa a quejarse. Es imposible que exista con la gratitud. De manera que este es uno de los principales secretos que hay que aprender.

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