Alarga tu linea

Alarga tu linea

Ed Parker era un hawaiano atractivo de casi dos metros con una espesa mata de cabello negro, Parker me recordó un gran árbol con brazos como poderosas ramas y pies descalzos asentados firmemente en el tatami de lona (a pesar de su tamaño él es un torbellino en movimiento). Vestía un gi, uniforme de algodón de dos piezas usado por la mayoría de los artistas marciales, viejo y suelto. El gi, así como su cinturón negro era blanco en algunas partes debido al uso y repetidas lavadas. Su cara era serena y pacífica como si acabara de terminar de meditar.
Recuerdo bien una de mis primeras sesiones en su dojo en Los Angeles donde estaba yo practicando kumite (combate) con un oponente más hábil. Para compensar mi falta de conocimiento y experiencia yo intentaba movimientos engañosos y tramposos que eran inmediatamente anulados. Fui vencido totalmente y Parker observaba la valpuleada que me estaba dando.
Cuando se termino el encuentro me sentía deprimido. Parker me invitó a su oficina, un cuarto pequeño escasamente amueblado con solo un escritorio rayado y sillas maltratadas.
“¿Por qué estás tan enojado?” me preguntó.
“Porque no pude marcar un punto”
Parker se levantó del escritorio y con un pedazo de gis hizo una línea en el piso de unos cinco pies de largo.
“¿Como puedes hacer esta línea más corta?” Preguntó.
Estudié la línea y le di varias respuestas, incluyendo cortar la línea en varias partes.
Sacudió su cabeza y dibujó una segunda línea mas larga que la primera. “Ahora ¿como se ve la primera línea?”
” Más corta” dije.
Parker asintió. “Es siempre mejor mejorar y reforzar tu propia línea o conocimiento que tratar de cortar la línea de tu oponente” Me acompañó a la puerta y añadió. “Piensa en lo que te acabo de decir”.
Pensé en ello y estudié duro los siguientes meses desarrollando mayor habilidad e incrementando mi conocimiento. La siguiente vez que me enfrenté con el mismo oponente el también había mejorado. Pero lo hice mucho mejor que la vez pasada porque había elevado mi nivel de conocimiento así como también mi habilidad.
No mucho despues comprendí que podía utilizar el principio que Parker me había enseñado a mi juego de tenis. Yo era un ávido jugador de fin de semana y constantemente me encontraba enfrentado a mejores jugadores y cuando las cosas empezaban a irme mal en la cancha frecuentemente recurría a trucos como rebanar la pelota o tratar de golpearla con un giro, o intentando tiros difíciles. Invariablemente perdía y me sentía frustrado.
En lugar de tratar de mejorar mi juego estaba tratando de ” cortar su línea”. Reconocí que tenía que jugar a lo mejor de mi habilidad en vez de empeorar el juego de mi oponente. Recordando el consejo de Parker mi juego pronto mejoró.

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