Category : Extractos fascinantes

EL SORTILEGIO DE ZONTA

Te amo de un modo oscuro te amo parlante te amo mudo te amo como la parte más dulce del paisaje te amo seco te amo hidrante con lo que me queda de vos cada noche construyo un lago con lo que pierdo de vos cada día construyo un pájaro te juro a veces el pájaro es más grande que el lago a veces según llueva el lago vuela el pájaro hace mareas cuando duermes asisto a una escuela que me enseña a hablar con los nidos y las orillas todos estos disturbios serían más amigables si decidieras por fin ser el pájaro el lago ser lo que amo. Yo podría sentarme aquí cruzar las piernas pedir un vodka y extrañarte y correr el riesgo de no levantarme jamás o podría salir de aquí tomar el tren sufrir la venganza de mirar por la ventana y extrañarte arriesgarme a convertirme en un árbol del paisaje o bien podría volar sobre aquí con las mangas largas…

El día que murió lady day

Son las 12:20 en Nueva York un viernes tres días después del Día de la Bastilla, sí es 1959 y yo voy a lustrarme los zapatos porque voy a bajarme del tren de las 4:19 en Easthampton a las 7:45 y después voy directamente a una comida y no conozco a los que van a darme de comer. Camino por la calle sofocante que empieza a asolearse y pido una hamburguesa y una leche malteada y compro un horrible NEW WORLD WRITING para ver lo que los poetas están haciendo en Ghana actualmente sigo al banco y a miss Stillwagon (oí una vez que se llamaba Linda) no se le ocurre jamás mirar mi cuenta y en el GOLDEN GRIFFIN compro un pequeño Verlaine para Patsy con dibujos de Bonnard aunque también pienso en el Hesíodo, trad. por Richmond Lattimore o el nuevo drama de Brendan Behan o Le Balcon o Les Nègres de Genet, pero no, me quedo con Verlaine durmiéndome prácticamente sin decidirme…

La sonrisa

Es de común experiencia que toda risa contenida se hace en sonrisa, y toda sonrisa acentuada se desata en risa. Estas relaciones fisiológicas no deben turbarnos. En concepto, como quiere Bergson, podemos considerar que la risa es una manifestación social. La sonrisa es solitaria. La risa acusa un pretexto o motivo externo, como señalándolo con el dedo. La sonrisa es más interior, tiene más espontaneidad que la risa es menos solicitada desde fuera. Así, aun cuando se considere que son grados o momentos de un mismo proceso, el análisis de la sonrisa nos lleva a las fuentes espirituales; el de la risa, a los motivos externos. Los motivos podrían variar; como no nos pertenecen, no son absolutos. La fuente espiritual que traemos con nuestro ser no puede variar, es absoluta. La sonrisa es, filosóficamente, más permanente que la risa. > ha observado Rabelais, sutilmente. Lo mismo pudiera haber dicho: sonreír… Los naturalistas creen percibir, en cierta clase de simios, el rictus de una embrionaria sonrisa;…

Amor a primera vista

Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan y los ojos de almendras verdes, y tenía el cabello liso y negro y largo hasta la espalda, y una aura de antigüedad que lo mismo podía ser de Indonesia que de los Andes. Estaba vestida con un gusto sutil: chaqueta de lince, blusa de seda natural con flores muy tenues, pantalones de lino crudo, y unos zapatos lineales del color de las bugambilias. «Esta es la mujer más bella que he visto en mi vida», pensé, cuando la vi pasar con sus sigilosos trancos de leona, mientras yo hacía la cola para abordar el avión de Nueva York en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Fue una aparición sobrenatural que existió sólo un instante y desapareció en la muchedumbre del vestíbulo. Eran las nueve de la mañana. Estaba nevando desde la noche anterior, y el tránsito era más denso que de costumbre en las calles de la ciudad, y más lento aún…

El deceso de Benjamin

En 1920 nació el primer hijo de Roscoe Button. Durante las fiestas de rigor, a nadie se le ocurrió mencionar que el chiquillo mugriento que aparentaba unos diez años de edad y jugueteaba por la casa con soldaditos de plomo y un circo en miniatura era el mismísimo abuelo del recién nacido. Cinco años más tarde, el hijo de Roscoe había crecido lo suficiente para jugar con el pequeño Benjamin bajo la supervisión de la misma niñera. Roscoe los llevó a los dos al parvulario el mismo día y Benjamin descubrió que jugar con tiras de papel de colores, y hacer mantelitos y cenefas y curiosos y bonitos dibujos, era el juego más fascinante del mundo. Una vez se portó mal y tuvo que quedarse en un rincón, y lloró, pero casi siempre las horas transcurrían felices en aquella habitación alegre, donde la luz del sol entraba por las ventanas y la amable mano de la señorita Bailey de vez en cuando se posaba sobre…

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