Category : Motivacional

Siempre en primer lugar

Ganar no es algo casual; es habitual. No se gana de vez en cuando, no se hacen las cosas bien de vez en cuando, se hacen bien siempre. El ganar es un hábito. Desafortunadamente, también el perder es un hábito. No hay segundo lugar. En mi equipo hay un solo lugar y ese es el primero. Dos veces he quedado en segundo lugar en mi equipo Green Bay y nunca quiero volver a quedar en segundo lugar otra vez. Hay un juego para los ganadores de segundo lugar, pero es un juego de perdedores jugado por perdedores. Es y siempre ha sido un orgullo ser el primero en cualquier cosa, y ganar, y ganar, y ganar. Cada vez que un jugador salta al campo a demostrar lo que tiene que ofrecer, tiene que jugar desde la planta de los pies hasta la punta de los cabellos. Cada centímetro de su ser tiene que jugar. Algunos juegan con la cabeza. Está bien. Hay que ser listo…

No lo hagas

Si no te sale ardiendo de dentro, a pesar de todo, no lo hagas. A no ser que salga espontáneamente de tu corazón y de tu mente y de tu boca y de tus tripas, no lo hagas. Si tienes que sentarte durante horas con la mirada fija en la pantalla del ordenador ó clavado en tu máquina de escribir buscando las palabras, no lo hagas. Si lo haces por dinero o fama, no lo hagas. Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama, no lo hagas. Si tienes que sentarte y reescribirlo una y otra vez, no lo hagas. Si te cansa sólo pensar en hacerlo, no lo hagas. Si estás intentando escribir como cualquier otro, olvídalo. Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti, espera pacientemente. Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa. Si primero tienes que leerlo a tu esposa ó a tu novia ó a tu novio ó a tus padres ó a cualquiera, no estás…

Alegrate

Si eres pequeño, alégrate; porque tu pequeñez sirve de contraste a otros en el universo; porque esa pequeñez constituye la razón esencial de su grandeza; porque para ser ellos grandes han Necesitado que tú seas pequeño, como la montaña para culminar necesita alzarse entre colinas, lomas y cerros. Si eres grande, alégrate; porque lo inevitable se manifestó en ti de manera más excelente; porque eres un éxito del Artista eterno. Si eres sano, alégrate; porque en ti las fuerzas de la Naturaleza han llegado a la ponderación y a la armonía. Si eres enfermo, alégrate; porque luchan en tu organismo fuerzas contrarias que acaso buscan una resultante d e belleza; porque en ti se ensaya ese divino alquimista que se llama el Dolor. Si eres rico, alégrate; por toda la fuerza que el Destino ha puesto en tus manos para que la derrames… Si eres pobre, alégrate; porque tus alas serán más ligeras porque la vida te sujetará menos; porque el Padre realizará en ti…

Envidia

Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía rápido con miedo de la feroz depredadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía. Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía… Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente: ¿Puedo hacerte tres preguntas? No acostumbro dar éste precedente a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar, contestó la serpiente ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?- preguntó la luciérnaga No. ¿Yo te hice algún mal? No. Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo? La serpiente respondió, Porque no soporto verte brillar… Moraleja No dejemos de brillar. Continuemos siendo nosotros mismos, continuemos dando lo mejor de nosotros. Jamás permitamos que nos hieran, que nos lastimen. Sigamos brillando, sigamos manteniendo nuestra luz, sigamos conservando nuestra esencia. Quizás nuestra luz hiera los ojos de los que desean apagarnos. No lo permitamos….

El himno de la vida

¿Te eternizas? ¿Para qué? ¡La juventud y la vida están conmigo! No me verás debilitarme en la batalla fatal. Sobre las ruinas dispersas y sobre las angustias brillan mis veinte años. No me quitarás esa fuerza divina que arde en mi corazón. No me detendrás en el vuelo impetuoso que me arrastra. Tus uñas son impotentes, ¡oh negra diosa!, yo sigo mi camino. Ves, allá abajo, en el mundo, ¡qué luz de sueño y de rosas! ¿Oyes en el cielo gozoso los trinos de las alondras triunfantes? ¡Qué fulguración de fe y de ideal, qué estremecimiento de alas!… Quiero el trabajo que diviniza y que con noble dominio gobierna todas las cosas. Quiero el sueño y la armonía, la juventud eterna del arte, la risa del azul y los bálsamos de las flores, los astros, los esplendores y los besos. Pasas bruja negra; pasas como una sombra funesta al sol. Pero todo renace, todo espera. Las violetas sonríen bajo las breñas, y yo, escapada de…

Sigue a Gogol

Recibe publicaciones nuevas en tu email

Únete a otros seguidores

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar