Category : Muy personal

Te espero en la vuelta

Ese domingo Orlando corría como siempre , apenas había empezado la segunda vuelta cuando la música que escuchaba hizo una pausa , ese silencio le permitió escuchar unos cadenciosos pasos detrás de él , instintivamente volteo y una hermosa mujer apareció a un par de metros de él, Orlando intento acelerar el paso pero el peso de su cuerpo ofreció una resistencia inusual,o al menos eso pensó Orlando, un par de segundos después el grácil cuerpo de la mujer se le emparejo durante unos instantes, Orlando hizo un segundo esfuerzo por ganar velocidad y mantener el paso de la chica sin lograrlo, ella pareció notar el esfuerzo de Orlando por no dejarse pasar y sonrió, Orlando se sonrojo y trato de devolver la sonrisa pero era ya tarde la chica iba un par de pasos adelante de él , dejando tras de si una estela perfumada con un exquisito aroma que llego a la nariz de Orlando “rosas” pensó mientras hacia un último esfuerzo por…

Te acuerdas Lucia

Te acuerdas Lucia de aquella cita en el palacio de bellas artes habíamos quedado de vernos a las once en punto de la mañana un día 2 de septiembre de 1987, aunque yo sabía ya que eso de la puntualidad no iba contigo nunca me imagine que llegarías tantos años tarde, yo llegue cinco minutos antes, me pare en la esquina izquierda de la plaza del palacio justo detrás del monumento de Francisco Madero desde ahí podía ver tu arribo si venias por la alameda o del metro bellas artes lugares por donde yo suponía llegarías. ¿Te has dado cuenta de lo largo que se vuelve el tiempo cuando esperas? Saque de mi bolsa mi viejo teléfono para ver la hora y para mi sorpresa apenas había trascurrido tres minutos, tratando hacer menos “larga” la espera empecé a ver los detalles del monumento entonces caí en cuenta que la calle a mi derecha había sido nombrada en honor del hombre de la estatua, entre tantos…

El alma de José Sánchez

Cuenta una leyenda que a principios del siglo XVII, concretamente a mediados del mes de septiembre de 1823 una banda de forajidos llego al pueblo y durante días acosaron a la gente tomando lo que les daba en gana ante la impotencia de la gente, algunos hombres humildes todos ellos, cansados de los abusos se armaron de valor y enfrentaron a los maleantes, sin embargo los maleantes mejor armados los sometieron matando algunos en el momento, los que sobrevivieron huyeron y fueron a esconderse en la iglesia del pueblo donde más tarde fueron descubiertos, los enfurecidos ladrones le prendieron fuego a la iglesia construida de tablas en su gran mayoría , una vez hecho esto dejaron a uno de ellos como vigilante , este era José Sánchez un joven de no más de veintidós años a quien dejaron la encomienda de la vigilancia de la iglesia mientras terminaba de quemarse, José Sánchez al parecer no estaba de acuerdo con lo que habían hecho sus compañeros…

El horno está muy caliente

Tiene el olor a humo de la leña y a pan de pulque impregnado en su piel morena tostada por el sol, mientras espera que el pan levante se toma un vaso de pulque o se distrae mirando hacia el horizonte a la gente que se mueve a lo lejos, aun tiene una buena vista lo cual confirmo cuando llega alguien a su casa, alguien que ella anuncio hace rato que venía y yo no pude encontrar entre la maraña de arboles, calles y casas del pueblo que se yergue a nuestros pies. -El horno está muy caliente- la escucho decir -el pan ya está listo para ser horneado-, ella se aleja al cuarto contiguo, yo me asomo al interior del horno lleno de brasas al rojo vivo y siento como el calor quema mi piel y me alejo mientras pienso “vaya que está caliente, no está para bollos”, ella regresa con un par de laminas metálicas mete una de ella al horno y dice…

La piedrita

Un vagabundo llego a un pueblo, su ropa aunque vieja lucia limpia al igual que su persona, era ya cercana la hora de la comida y para variar no había comido desde hacía días caminaba por la calle y vio una peculiar piedra la cual recogió y al hacerlo se le ocurrió una idea, sacudió el polvo guardo la piedra en su morral y se dirigió a la primera casa que encontró, toco a la puerta y de ella salió una amable señora. -Disculpe la molestia señora quiero pedirle un favor- -a ver dígame usted- contesto la señora -vera no he comido desde hace días y quería ver si me permite cocinar mi piedrita- -¿su piedrita?- pregunta la señora intrigada -si – dice el vagabundo sacando del morral la piedra que había encontrado hacia un rato – esta es, le agradecería que me permitiera cocinarla- Llena de curiosidad la señora le permite pasar a su cocina. -Me puede prestar un sartén y un poco de…

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