Category : Tomado de la red

Eres tu

Eres tú un regalo de Dios. Eres un capricho de la Naturaleza, que en un momento de afectación quiso verse envuelta en su propia gloria y en su máximo esplendor, realizada en ti. Eres la síntesis de todas las virtudes que un mortal puede poseer. Eres como una fragante y fresca rosa, que perfuma todo el aire que la rodea con sólo insinuar su presencia. Eres un ángel sin alas, un ser casi delicado, pero tan cálidamente real, con la gracia del viento entre las flores, con la serenidad de un cielo de verano, con la majestuosidad de una noche estrellada, la belleza de un sol que se levanta, la delicadeza de un lirio, la elegancia de un cisne, la blandura de una partícula de algodón y la sencilla libertad de una gaviota en la brisa. Es tu voz melodía, hechizante que tranquiliza a las fieras y que mueve montañas. Es tu lengua fiel, reflejo de una alma grande, inmensamente noble, digna poseedora de una…

Siempre en primer lugar

Ganar no es algo casual; es habitual. No se gana de vez en cuando, no se hacen las cosas bien de vez en cuando, se hacen bien siempre. El ganar es un hábito. Desafortunadamente, también el perder es un hábito. No hay segundo lugar. En mi equipo hay un solo lugar y ese es el primero. Dos veces he quedado en segundo lugar en mi equipo Green Bay y nunca quiero volver a quedar en segundo lugar otra vez. Hay un juego para los ganadores de segundo lugar, pero es un juego de perdedores jugado por perdedores. Es y siempre ha sido un orgullo ser el primero en cualquier cosa, y ganar, y ganar, y ganar. Cada vez que un jugador salta al campo a demostrar lo que tiene que ofrecer, tiene que jugar desde la planta de los pies hasta la punta de los cabellos. Cada centímetro de su ser tiene que jugar. Algunos juegan con la cabeza. Está bien. Hay que ser listo…

Reír llorando

Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra— el pueblo al aplaudirle le decía: «Eres el mas gracioso de la tierra y el más feliz…» Y el cómico reía. Víctimas del spleen (1), los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas. Un día ante un médico famoso, llegose un hombre de mirar sombrío: «Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío. Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única pasión, la de la muerte». —Viajad y os distraeréis. — ¡Tanto he viajado! —Las lecturas buscad. —¡Tanto he leído! —Que os ame una mujer. —¡Si soy amado! —¡Un título adquirid! —¡Noble he nacido! —¿Pobre seréis quizá? —Tengo riquezas —¿De lisonjas gustáis? —¡Tantas escucho! —¿Que tenéis de familia? —Mis tristezas —¿Vais a los cementerios? —Mucho… mucho… —¿De vuestra vida actual, tenéis…

Nube negra

Me acuerdo de los salvajes que te mostraban los libros cuidaban a sus ancianos eran su tesoro mas preciado… Eran animales dijeron los barcos hay que domesticarlos para poder exterminarlos… El hijo de Nube Negra miro asombrado como mataban a su padre esos soldados y como el pueblo entero fue esclavizado y como todos sus Dioses lo abandonaron… Como nadie sabia lo que pasaba todo lo que pensaron se equivocaban no eran reyes que venían desde el cielo y ahora toda la tierra está de duelo… Les robaron las tierras después las alambraron para que no entre nadie ahora es un desierto abandonado… Paso tanto tiempo la herida sigue abierta las venas del nativo son las hojas que atan nuestro camino… Un día de otoño ellos volvieron gritaron por altavoces que eran los dueños ahora el enemigo no es extranjero y el hijo de Nube Negra es guerrillero… Como nadie sabia lo que pasaba todo lo que pensaron se equivocaban no eran reyes que venian…

Bebiendo coca-cola contigo

Bebiendo coca contigo me divierto más que yendo a San Sebastian, Irun, Hendaya, Bayona o enfermandome del estómago en la travesera de gracias en Barcelona. En parte porque con tu blusa naranja pareces un San Sebastian mejor y más feliz. En parte por mi amor por ti, y debido a tu amor por el yogurt. En parte debido a los tulipanes de color naranja floreciendo alrededor de los abedules. En parte debido al misterio que nuestras sonrisas asumen ante la gente y las estatuas. Es difícil de creer que cuando estoy contigo, no existe más nada. En la calidad luz de las cuatro a Nueva York notamos hacia adelante y atrás entre nosotros como un árbol respirando por sus ramas en un espectacular porta retratos. Y el porta retrato parece no tener rostros en absoluto solo pinturas y de pronto te preguntas, por qué en el mundo alguien haría eso, te miro a ti y prefería verte a ti que a todos los porta retratos…

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