Chau Marifer

Chau Marifer

Lo que queda cuando se van.
La mano se abrió.
Los dedos se deslizaron y pude verlos como si el tiempo se detuviera.
Los segundos aletargados eran el presagio de loca aceleración de la vida a partir de ese punto.
Cada segundo fue más corto desde entonces y cada año un suspiro sostenido.
La vida pasó explosiva fugaz e indiferente. Nosotros montados en un tren.
Asomados casi sin poder respirar ayudamos en cada tarea, cada blusa planchada, cada festival, acto y colecta.
Y con cada cosa hecha MariFer se separaba más y más del punto de origen. Cargada con la impronta de familia.
Con el mensaje de lo que somos y la esperanza de lo que quisimos ser.
Nuestro impulso la llevó al siguiente vagón y al siguiente y al siguiente.
Nosotros perdimos el paso y nos colgamos el título de modernos o comprensivos.
Hoy, querido amigo, que la sentencia ambivalente de la vida llama a tu puerta, quiero ser solidario.
MariFer ya partió.
Festejemos.

Daniel Gonzalez

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