Cualidades del hombre superior

Cualidades del hombre superior

El Maestro dijo:
-El verdadero caballero no es envidioso nunca. Si el espíritu de rivalidad se considera
inevitable alguna vez, es en un campeonato de tiro.
Y aún en un campeonato, el caballero saluda cortésmente a sus rivales antes de tomar su
posición, y otra vez cuando, habiendo perdido, se retira a beber la copa de la derrota.
Así es que, aún siendo competidor, permanece un verdadero caballero.
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Solamente el que tiene el espíritu de bondad en sí mismo, es apto para amar o para
odiar.
El hombre superior, nunca por un solo instante deja la senda de la virtud; en tiempo de
desgracia y persecución permanece en ella tan firme como siempre.
El hombre más noble, en su paso por el mundo, no tiene aferradas predilecciones ni
obstinadas antipatías. Sigue sencillamente la línea del deber .
El hombre más noble se aplica al conocimiento de su deber; el hombre inferior piensa
solamente en hacer dinero.
* * * *
El Maestro dijo:
-El hombre más noble a todo se acomoda, aunque no sea obsequioso. El hombre inferior
es obsequioso, pero no se acomoda a los demás.
El hombre superior es fácil de servir, pero difícil de complacer. El que busca
complacerle en el mal, no lo conseguirá. Al solicitar un servicio de otros, tiene en
cuenta sus aptitudes y limitaciones.
El hombre inferior es difícil de servir y fácil de complacer. El que busca complacerle
en el mal, ciertamente lo conseguirá. Exige absoluta perfección a los que le sirven.
El hombre más noble es digno, pero no orgulloso; el inferior es orgulloso, pero no
digno.
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Hsien dijo:
-Abstenerse de alabanza propia, abandonar resentimientos, dominar los deseos egoístas.
¿Podemos decir que constituye esto la perfecta virtud?
El Maestro contestó:
-Estas cosas, ciertamente, son difíciles de hacer, pero no estoy seguro que en ellas
consista la perfecta virtud.
* * * *
El Maestro dijo:
-El hombre de virtud interior tendrá palabras virtuosas en sus labios, pero un hombre de
virtuosas palabras no es siempre un hombre virtuoso.
El hombre de perfecta bondad posee ciertamente valor, pero el valiente no es
necesariamente bueno.
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El hombre noble mira hacia arriba; el inferior, hacia abajo.
El hombre superior es modesto en el hablar, pero abundante en el obrar.
El hombre superior tiene tres grandes virtudes, que yo mismo no poseo.
Es verdaderamente benévolo y libre de ansiedades; es verdaderamente sabio y libre de
engaños; es verdaderamente valiente y libre de temor.
– Vaya, -replicó Tzu Kung,- esas son las virtudes de nuestro maestro.
* * * *
Alguien le preguntó:
– ¿Qué pensáis del principio de volver bien por mal?
El Maestro dijo:
– ¿Qué volveréis entonces por el bien? Preferible es volver justicia por injusticia, y bien
por bien.
* * * *
Tzu Lu preguntó acerca de la conducta del hombre superior.
El Maestro le dijo:
-Se cultiva a sí mismo para ganar respeto propio. ¿No está contento con esto? Se
perfecciona para hacer felices a otros. ¿No está aún contento con esto? Continúa
perfeccionándose, para conferir paz y prosperidad a todo el mundo.
* * * *
Tzu Kung pidió consejo sobre la práctica de la virtud moral.
El Maestro replicó:
-Si un artesano quiere hacer bien su trabajo, debe empezar por afilar sus instrumentos.
Así, entre los grandes hombres del país, debéis atender a los sabios y buenos, y haceros
amigos de los que poseen esta virtud moral.
* * * *
El Maestro dijo:
-El hombre superior considera su deber afirmar su carácter, mezcla en él armoniosa
proporción, manifiesta espíritu de desinterés y lo perfecciona, añadiéndole sinceridad y
verdad.
Entonces, es ciertamente un carácter noble.
El hombre superior busca en sí mismo todo lo que quiere; el hombre inferior lo busca en
los demás.
El hombre superior es firme, pero no pendenciero; sociable, perio no exclusivista.
El hombre superior no estima a una persona por lo que dice, ni desprecia lo dicho a
causa de la persona que lo dijo.
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Tzu Chang hizo a Confucio una pregunta acerca de la virtud moral.
Confucio replicó:
-La virtud moral consiste sencillamente en ser capaz, siempre y en toda ocasión, de
practicar cinco cualidades especiales.
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Preguntado sobre lo que éstas eran dijo:
-Respeto propio, Magnanimidad, Sinceridad, Fervor y Benevolencia. Muestra respeto
propio y los demás te respetarán; sé magnánimo y ganarás los corazones; sé sincero y
los hombres confiarán en ti; sé vehemente y obtendrás grandes cosas; sé benévolo y
podrás imponer tu voluntad a otros.
* * * *
Tzu Lu preguntó:
– ¿El hombre superior no aprecia el valor?
El Maestro replicó:
-Sí; pero aprecia antes la rectitud.
El hombre de alta posición que tiene valor sin rectitud, constituye una amenaza para el
Estado.
El hombre vulgar que tiene valor sin rectitud, no es más que un bandido.
* * * *
Tzu Kung preguntó:
– ¿Odia el hombre superior a alguien?
El Maestro replicó:
– Sí odia.
Odia a los que publican las faltas de otros; odia a los de baja condición que calumnian
a sus superiores; odia a aquellos cuyo valor no va acompañado de dominio propio; odia
a los que son audaces, pero de mente estrecha.
¿Y tú, Tzu -añadió- odias a alguien?
– Odio, -replicó el discípulo,- a los que piensan que la sabiduría consiste en atisbar y
mezclar; el valor, en no mostrar sumisión ni obediencia; y la honradez, en denunciar a
los demás.
* * * *
Ssu-Ma Niu preguntó el significado de la verdadera bondad.
El Maestro le dijo:
-El hombre verdaderamente bueno es tardío para hablar.
– ¿Tardío paria hablar? ¿En esto consiste la bondad?
El Maestro dijo:
– ¿No implica cortedad de palabra, la dificultad en decidirse sobre la rectitud en el
obrar?

Confucio

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