De electrones y redes

De electrones y redes

El mundo como lo conocemos cambia a cada instante , los lugares se transforman , se deterioran o se renuevan y hoy no son lo que eran ayer , las personas que nos rodean cambian a veces a una velocidad vertiginosa y casi sin que nos demos cuenta se esfuman, algunos porque así lo quieren y otros porque no tienen opción, otras ocasiones aunque estén ahí parecen ausentes deambulando por la vida como zombis , interconectados eternamente a la energía eléctrica haciendo de esta la más importante fuente de motivación y de energía a través de diversos tipos de adaptadores algunos tan simples que solo proporcionan luz , además de aquellos de utilidad surrealista que proporcionan una sutil realidad alterna a través de imágenes y sonidos prefabricados. No somos adictos a la diversión, al entretenimiento o a las redes sociales, somos adictos a la energía que emana de los electrones que ahora aprendieron nuevas formas de trasportarse, a través de las redes inalámbricas, de fotografías, de canciones y de películas, residen en el corazón de las computadoras esperando a un adicto a la energía para controlarlo y así darle un sentido a su existencia.
No somos adictos al Facebook ni al Twitter mucho menos a YouTube,no somos dependientes de los adaptadores de energía, los teléfonos inteligentes, las computadoras o de los focos ahorradores, somos adictos y dependientes a la electricidad.
El mundo no cambia a la velocidad del Facebook, el mundo cambia a la velocidad de la luz por eso no nos damos cuenta que ahora tenemos una cana mas hasta que un haz de fotones incide directamente en ella , ignoramos lo que sucede hasta establecemos una interconexión con la red más grande del mundo , y nos enteramos de sucesos, conocemos lugares y gente. Esa red no es internet, internet solo es una pequeña parte. La red de redes es la red eléctrica, y esta es solo el medio de trasporte de la especie dominante en el universo, los electrones. El mundo como lo conocemos cambia constantemente y se colapsa al ritmo del movimiento eléctrico a capricho de esas minúscula partículas, pero no nos damos cuenta hasta que ya es demasiado tarde, basta con ver en el cielo una noche a los diminutos puntitos luminosos que en ocasiones se vislumbran y que solo nos dan una muestra clara de nuestra miopía pues lo que vemos es solo un retrato de cómo estaba los electrones en el pasado. Por más que trato no logro desconéctame de la red aunque cierro el navegador, apago la computadora y la luz, aun está ahí omnipresente ese zumbido sinónimo inequívoco de que aun estoy conectado a la red eléctrica que induce la dosis suficiente de electricidad para que esté tranquilo y me sienta seguro.

Luis E. Gonzalez

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