El caminante

El caminante

El caminante se empequeñeció y se convirtió en un niño, que oía cantar a su madre en el jardín de detrás de su casa. Vio volar una mariposa, amarilla y delicada, de un amarillo alegre contra el azul del cielo. Corrió detrás de ella. Corrió por prados, cruzó el arroyo, cruzó el lago. Entonces la mariposa voló alto sobre el agua clara, y el niño echó a volar detrás de ella, flotando alegre y ligero, volando feliz por el espacio azul. El sol brillaba sobre sus alas. Voló tras la mariposa y voló sobre el lago y sobre las altas montañas…
El caminante se despertó y pensó en los ángeles. Canto durante mucho rato, como suena una campánula al viento de primavera y como una langosta hace música entre la hierba. Cantó durante una hora, o durante un año. Canto de modo infantil y divino, cantó a la mariposa y a su madre, cantó al tulipán y al lago, canto a su madre y a la sangre del árbol…
Cuando reanudó la marcha y se adentró corriendo, abstraído, en la cálida región, fue recordando poco a poco su camino, su meta y su propio nombre, y que hoy era martes…

Hermann Hesse