La motivadora historia de Chris Gardner

La motivadora historia de Chris Gardner

El 18 de junio de 1977, Chris Gardner se casó con Sherry Dyson, experta educativa en matemáticas. Con 10 años de entrenamiento médico, lo más seguro era que Chris eligiera en el futuro una carrera médica. Sin embargo, debido a la larga duración de los estudios y los notables cambios tecnológicos que se producirían para cuando acabara, ya no podría servirle todo lo aprendido.
De esta manera, le aconsejaron buscar otra carrera, por lo que al cumplir 26 años anunció a su esposa que ya no quería ser doctor. Esto provoco un enfriamiento en la relación con Sherry, agravado por otras diferencias ideológicas. Tres años después Jackie Medina, una estudiante de odontología, quedaría embarazada por él. Gardner dejó a su esposa para cuidar de Jackie y su hijo. No sería hasta 9 años después que se consumaría el divorcio con Sherry.
Christopher Jarrett Medina Gardner, hijo de Chris, nació el 28 de enero de 1981. Cuando apenas cumplió un año, Gardner para poder mantenerse económicamente tuvo que tomar otros trabajos. Entre ellos como representante de ventas de CMS, compañía de equipo médico con un sueldo menor de $30,000 dólares al año. Después se cambiaría para Van Waters & Rogers, compañía más estable.
Motivado por las preguntas de su hijo, Gardner decidió localizar a su padre biológico, a quién conocía sólo por teléfono. Gracias a su nuevo trabajo en el que ganaba más dinero, pudo viajar a Louisiana para conocerlo por primera vez. Al final de ese viaje decidió que él sí lograría ser un hombre de éxito. Después de ir a una de sus ventas, la vida de Gardner cambió. Conoció a un hombre impecablemente vestido con un Ferrari rojo.
Curioso, Gardner le preguntó que hacía para vivir, a lo que respondió que era corredor de bolsa. A partir de ahí Gardner decidió a lo que quería dedicarse en el futuro. Este hombre de traje era Bob Bridges, quién lo introdujo en el mundo de las finanzas. Inmediatamente le presentó al director de la firma para hablarle de programas de capacitación.
Durante los siguientes dos meses, Gardner canceló todas sus citas de ventas y pospuso sus multas de estacionamiento acumuladas, incluida la que le pusieron cuando estaba hablando con ellos. Gardner consiguió una oportunidad al ser aceptado en un programa de capacitación en E. F. Hutton. De golpe renunció a su trabajo para dedicarse a tiempo completo a la preparación para ser corredor de bolsa.

Cuando por fin se presentó en la oficina el primer día, se encontró con la sorpresa de que habían despedido una semana antes al director que lo contrató. Sin experiencia ni licenciatura ni conexiones, consiguió que le hicieran una entrevista en la bolsa de valores Dean Witter Reynolds, pero una semana antes fue detenido por no pagar 1.200 dólares en multas de coche y pasó 10 días en la cárcel.
Cuando salió, descubrió que su novia se había ido con su hijo y todas sus pertenencias, incluida su ropa. Al día siguiente, con la misma ropa con que entró a la cárcel se decidió a presentarse. La táctica surtió efecto y consiguió un empleo como aprendiz por 1.000 dólares al mes, que apenas le alcanzarían para vivir.
Cuatro meses después de que Jackie desapareciera, regresó para dejarle de nuevo a su hijo para que él se hiciera cargo del niño. En las pensiones no se aceptaban niños, pero aun así aceptó su custodia.
A pesar de tener trabajo, su hijo y él vivían desamparados sin hogar mientras ahorraban para alquilar una casa en Berkeley, California. Ninguno de sus compañeros de trabajo sabía que él y su hijo estuvieron un año viviendo sin casa. Todo su sueldo se iba en los pañales, el jardín infantil y la comida.
Usaba dos trajes, uno gris y uno azul, que cargaba en su bolsa. Al principio dormían en moteles baratos, pero no se podían dar ese lujo durante todo el mes. Más adelante dormían en donde pudieran, como en su oficina, albergues, parques y hasta baños públicos. Chris recibió ayuda de las personas que menos esperaba, las prostitutas al verlo empujando el destartalado caminador de su hijo, le regalaban al pequeño billetes de cinco dólares.
Pero fue el reverendo Cecil Williams quien al ver la dedicación de Gardner a su hijo, les permitió quedarse por unos cuantos meses en el refugio de madres indigentes. Hoy en día cuando se le pregunta a Christopher Gardner, Jr. como fue vivir sin techo, él responde: “No podría decirte que fueramos sin-techo, yo sólo sabía que siempre teníamos que irnos.
Así que, si me acuerdo de algo, es nosotros moviéndonos, siempre moviéndonos”. Gardner siempre fue el primero en llegar a la oficina y el último en irse, haciendo persistentes llamadas a los clientes prospecto. En 1982, por fin pasó su examen para obtener la licencia y obtuvo empleo en Dean Witter Reynolds.

Cinco años después, Chris Gardner estableció su propia firma de bolsa de valores Gardner Rich & Co, en Chicago, Illinois. Escogió este nombre debido a que consideraba a Marc Rich, como uno de los hombres y empresarios más exitosos del mundo. Consistía en una bolsa de valores institucional especializada en deudas, las transacciones de algunas de las instituciones más grandes del país y planes para pensiones públicas.
Su nueva compañía empezó en su pequeño piso con una inversión inicial de $10,000 dólares y una mesa de madera que servía para la hora de la comida en familia. En el 2006 vendió Gardner Rich & Co. en un trato multimillonario, y se convirtió en fundador de Christopher Gardner International Holdings, con oficinas en Nueva York, Chicago, y San Francisco.

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