La vida que sostienes está en tus manos

La vida que sostienes está en tus manos

En un lugar de la India existió un gran maestro, todos sus alumnos estaban encantados de estar con él porque estaban aprendiendo muchísimo, todo lo que le preguntaban él lo sabía.

Pasó el tiempo y esos mismos alumnos estaban cansados y molestos, se empezaron a preguntar qué era lo les estaba pasando y descubrieron que estaban hartos del gran maestro ya que todo lo sabía y lo que ellos querían era burlarse de él.

Decidieron entre todos que para sentirse bien, lo que podían hacer era preguntarle algo que él no supiera. “¡Si! dijeron todos al unísono” .

¿Pero qué le podrían preguntar que él no supiera?

Después de mucho pensar, uno de ellos dijo:
“¡Ya sé! vamos al bosque, buscamos un pajarito, lo ponemos entre nuestras manos, quitamos cualquier rastro para que no sepa de qué se trata, vamos ante él y le preguntamos: “Maestro ¿qué tengo entre mis manos? y lo más seguro es que no sepa”
“Un momento” dijo otro que estaba escuchando atentamente, “y que tal si sabe la respuesta” todos se dieron cuenta que podía suceder y decidieron irse nuevamente a pensar. Después de un rato uno de ellos dijo:
“Si nos dice…¡un pajarito! le decimos, que sí, pero…¿está vivo o está muerto?”

“Si nos dice…¡está vivo! le aplastamos la cabecita y lo dejamos caer y ahí nos burlamos de él.”

“Si nos dice que está muerto, simplemente abrimos las manos y cuando vuele soltamos la risa.”

“¡Manos a la obra!” dijeron todos y se fueron al bosque, buscaron al pajarito, lo pusieron entre sus manos, se quitaron el rastro y fueron ante el gran maestro.

El que llevaba el pajarito le dijo: “Maestro ¿te puedo hacer una pregunta?

El maestro le contestó: “claro que sí”

“¿Qué tengo entre mis manos?
El maestro observó y con voz serena le dijo:

“Es obvio…un pájaro”
El muchacho sintió que le temblaban las piernas, tomó aire y le dijo: “¡Sí! pero ¿está vivo o está muerto?”

El gran maestro permaneció en silencio durante unos instantes. Se agachó hasta quedar a la misma altura del muchacho y le dijo: “La vida que sostienes está en tus manos”.

Y es así como debemos asumir la responsabilidad de nuestras vidas…¡está en nuestras manos!

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