Palabras de un reloj

Palabras de un reloj

Anoche pensando en éste discurso sentía que mi reloj me hablaba…y me decía esto: Trabajo más que cualquier mortal, pero más fácilmente porque lo hago segundo a segundo.

Tengo que hacer miles de tic-tacs para formar un día, pero dispongo de un segundo para hacer cada uno de ellos. No los quiero hacer todos a la vez.

Nunca me preocupo de lo que hice ayer, ni de lo que tendré que hacer mañana. Mi ocupación es de hoy… ¡aquí y ahora!

Sé que si hago lo de hoy bien, no tendré que molestarme por el pasado ni preocuparme por el futuro.

Tú, que eres persona, si quieres vivir tranquilo y tan feliz como yo, no trates de vivir toda tu vida, ni echarte todo el peso de tu trabajo en un solo día. ¡Vive ahora!

Haz el trabajo de cada día en su día. Te convencerás de que si se toma tiempo, siempre hay tiempo para todo.

Hay un modo difícil de hacer el trabajo que tiene que hacerse.

Si quieres encontrar el modo fácil… ¡mírame a mí! Nunca me preocupo, nunca me apresuro… ¡pero nunca me retraso! Lo que tengo que hacer… ¡lo hago!… ¡Ese es el secreto!…y si en algo tengo experiencia es en saber lo que es un minuto…pero creo que a tí ya se te olvidó:

Un minuto sirve para sonreír. sonreír para el otro, para tí y para la vida.

Es en un minuto en que uno dice el “sí” o el “no” que cambiará toda tu vida.

Un minuto basta para un apretón de manos y conquistar un nuevo amigo.

En un minuto se puede amar, buscar, compartir, perdonar, esperar, crer, vencer y ser.

Un minuto basta para comenzar la reconstrucción de un hogar o de una vida.

Basta un minuto de atención para hacer felíz a un hijo, un padre, un amigo, un semejante.

Solo un minuto para entender que la eternidad está hecha de minutos.

De todos los minutos bien vividos.

Dices “un minuto” y te parece nada.

Pero cómo se aprecia ese minuto al levantar la mano y saludar a un amigo que se va para siempre, cómo se valora ese minuto que hace que lleguemos tarde a nuestros trabajos, cómo se espera ese minuto que nos lleva a reunirnos con los que amamos, cómo nos llena de emoción ese minuto en que nos entregan a nuestro hijo al nacer, y cómo tambien deseamos que la vida le otorgue más minutos a quien la muerte separará físicamente de nosotros y no veremos más.

Deberías aprender a no posponer las emociones más lindas de la vida pensando que “si no es hoy será mañana”.

Tu tiempo es ahora… el futuro es incierto…

Vive cada minuto intensamente.

La vida es Hoy… Pero hay un reloj más lujoso que yo… y más importante que cualquier reloj que se pueda comprar…ése reloj está dentro de ti y marca cada minuto al compás de tus latidos.

Ese reloj se llama corazón…y funciona con la cuerda, la pila más preciada…el amor!

Ron Wallstien

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