Tag : Historias cortas

Hacer el amor

Me dijo Te voy hacer el amor.. Me sirvió una copa de vino, lleno la bañera a tres cuartos, conocía la temperatura exacta cómo me gustaba el agua, me quitó la ropa y me ayudó a entrar… me lavó el pelo, la espalda y los pies. Me llevó a la cama y mientras me secaba el pelo humedecía mi alma, me acostó boca abajo y comenzó a masajear mi espalda, no decía nada pero su suave respiración era lo más bonito que podía oír. No sé en qué momento me dormí… Pero cuando desperté en sus brazos me dijo, hay muchas maneras de hacer el amor, respiré profundo y lo besé. Y esta vez lo hicimos como yo sabia, con el cuerpo.(ese amor salvaje que nace en la piel) El sabe perfectamente como hacer el amor cada día y es que para hacer el amor no es necesario el encuentro físico, se puede hacer el amor de muchas maneras; con una dulce una caricia, una…

La sonrisa

Es de común experiencia que toda risa contenida se hace en sonrisa, y toda sonrisa acentuada se desata en risa. Estas relaciones fisiológicas no deben turbarnos. En concepto, como quiere Bergson, podemos considerar que la risa es una manifestación social. La sonrisa es solitaria. La risa acusa un pretexto o motivo externo, como señalándolo con el dedo. La sonrisa es más interior, tiene más espontaneidad que la risa es menos solicitada desde fuera. Así, aun cuando se considere que son grados o momentos de un mismo proceso, el análisis de la sonrisa nos lleva a las fuentes espirituales; el de la risa, a los motivos externos. Los motivos podrían variar; como no nos pertenecen, no son absolutos. La fuente espiritual que traemos con nuestro ser no puede variar, es absoluta. La sonrisa es, filosóficamente, más permanente que la risa. > ha observado Rabelais, sutilmente. Lo mismo pudiera haber dicho: sonreír… Los naturalistas creen percibir, en cierta clase de simios, el rictus de una embrionaria sonrisa;…

El valor de la amistad

Un día, cuando ingresé en la preparatoria, vi a un chico de mi clase caminando hacia su casa desde la escuela, su nombre era Kyle y estaba cargando todos sus libros a su casa en viernes? ¡Debe ser un perno! Tenía planeado un gran fin de semana (fiestas y un juego de fútbol el sábado en la tarde), así que solo me encogí de hombros y seguí mi camino. Mientras caminaba, vi a un grupo de chicos corriendo hacia Kyle. Le tiraron los libros que traía cargando y lo empujaron para que cayera al suelo, sus anteojos salieron volando y vi como cayeron en el pasto a unos tres metros de él. Miró hacia arriba y observé una terrible tristeza en sus ojos. Mi corazón se volcó hacia él y mientras se arrastraba hacia sus anteojos, vi lágrimas en sus ojos. Mientras arreglaba sus anteojos, le dije: – Esos tipos sin unos idiotas _. Deberían entretenerse de otra forma. – Me miró y dijo: –…

Actitud lo es todo

Samuel era el tipo de persona que te encantaría odiar. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, él respondía: -Para poder estar mejor tendría que ser mi gemelo”. -Era un gerente de u n restaurante único, porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las meseras seguían a Samuel era por su actitud interior. El era un motivador natural: -Sí un empleado tenía un mal día, Samuel estaba allí para decirle cómo ver el lado positivo de la situación. – Ver este estilo de persona realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Samuel y le pregunté: -No lo entiendo… no es posible ser una persona tan positiva todo el tiempo… ¿Cómo lo haces? Samuel respondió: – Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo ¡Samuel, tienes dos opciones hoy! -Puedes escoger estar de buen humor o puedes…

El horno está muy caliente

Tiene el olor a humo de la leña y a pan de pulque impregnado en su piel morena tostada por el sol, mientras espera que el pan levante se toma un vaso de pulque o se distrae mirando hacia el horizonte a la gente que se mueve a lo lejos, aun tiene una buena vista lo cual confirmo cuando llega alguien a su casa, alguien que ella anuncio hace rato que venía y yo no pude encontrar entre la maraña de arboles, calles y casas del pueblo que se yergue a nuestros pies. -El horno está muy caliente- la escucho decir -el pan ya está listo para ser horneado-, ella se aleja al cuarto contiguo, yo me asomo al interior del horno lleno de brasas al rojo vivo y siento como el calor quema mi piel y me alejo mientras pienso “vaya que está caliente, no está para bollos”, ella regresa con un par de laminas metálicas mete una de ella al horno y dice…

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