Tag : Motivación

No te rindas

El griego Demóstenes perdió a los siete años a su padre, y su tutor lo despojó de toda su fortuna. Era un pobre huerfanito tartamudo. En una ocasión, asistió a un juicio y oyó el discurso del defensor, que fue vitoreado por el pueblo y llevado en triunfo. Entonces, quiso hacerse famoso y quiso dedicarse a la oratoria. Pero la tarea no era fácil para él. En su primer discurso lo interrumpieron de malas maneras. Él se sintió abatido y muchos seguían burlándose de él, cuando lo veían. Pero hubo un anciano que lo animó a seguir practicando, porque vio que tenía cualidades y mucha inteligencia. Entonces, se animó y se puso a practicar con tenacidad. Para remediar su defecto se ponía una piedrecita debajo de la lengua y se iba a la orilla del mar a gritar para adquirir una voz potente. A veces, iba a grutas subterráneas o daba grandes paseos al aire libre, recitando en voz alta discursos y poesías. Y, poco…

No te rindas ahora

!Venga, joder, no te rindas ahora¡ le dije. “No has llegado hasta aquí para quedarte tirada. Levántate, por favor. No puedo verte así, diciendo que no vales nada, y que no vas a hacer nada. Yo siempre he creído en ti. Venga, vamos, sigue luchando. Cuando te conocí dijiste que eras de esas que luchaban hasta el final por conseguir sus metas. Ya sé que has cambiado, el tiempo hace eso con las personas que sufren. Y que esta meta es más alta que nunca. Pero en el fondo sé que esa idea sigue igual en ti, y necesitas encontrarla. Lucha, pequeña, lucha. No te creas a esos que retuitean “como tú no hay dos, hay dos millones”. Porque sabes de sobra que es mentira, que sólo es una excusa para no sentirse tan perdedores. Más bien créete a los que llevan por bandera algo parecido a “you don’t give up on people you love”, o “we’ll fight ‘till it’s over”, porque over significa el…

Domina tu mente

Tetsuya estaba trabajando en la oficina situada en los bajos de su casa. Se dio la vuelta para ver quién llegaba, y se le congeló la sonrisa. Sus ojos se quedaron fijos en la bolsa alargada que llevaba consigo el extranjero. -Es exactamente lo que está pensando –dijo el recién llegado-. No he venido para humillar ni para provocar al hombre que se convirtió en una leyenda. Tan sólo quiero demostrar que,tras años y años de práctica, he conseguido llegar a la perfección. Tetsuya respondió que tenía que volver a su trabajo: estaba terminando de colocar las patas de una mesa. -Un hombre que sirvió de ejemplo a toda una generación, no puede desaparecer como usted desapareció –continuó el extranjero-. He seguido sus enseñanzas, he procurado respetar el camino del arco, y merezco que me vea disparar. Si lo hace, me iré por donde vine y no diré a nadie dónde se encuentra el mayor de todos los maestros. El extranjero sacó de su bolsa…

Ojo con Ellas…

Ojo con Ellas… Andan por ahí, con su atrevido miedo, portando sus cuarenta y tantos, lindas, leídas, viajadas, sensibles. Ojo con ellas. Vienen de cerrar una puerta con decisión, pero sin olvido. Amaron, construyeron, parieron, cumplieron.Amaron a su hombre, dieron alas a sus crías y ahora, desentumecieron las suyas: ¡ahí estaban!: intactas, brillantes,soberbias, majestuosas, listas para el vuelo: no ya las de un hornero, sí las de una gaviota, soberana y curiosa. Saben de la vida y de tu hambre porque con su cuerpo han sabido saciarlas. Expertas en estupidez y sus matices: se reconocieron inmersas en ella hasta el estupor y soportaron mucha hasta el dolor; sabrán distinguirla, no lo dudes. Versadas en economía, la aplican en el gesto, en el andar y en su exacta sensualidad. Ojo con sus caderas sabias: ya se estiraron y contrajeron, se estremecieron y agitaron. Saben del amor, en todos sus colores, desde el rojo resplandor al mustio gris. Sus piernas fuertes arrastran raíces todavía. Prontas a sentir,…

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