Tag : Poemas

Pequeño amor

Fue breve aquella noche. Fue breve, pero bella. Poca cosa es el tiempo, que es también poca cosa, porque nadie ha sabido lo que dura una estrella aunque todos sepamos lo que dura una cosa. Nuestro amor de una noche fue un gran amor pequeño que rodó por la sombra como un dado sin suerte, pero nadie ha sabido lo que dura un ensueño aunque todos sepamos lo que dura la muerte. Una noche es eterna para el que no la olvida, y el tiempo nada importa para el sueño y la flor, y, como nadie sabe lo que dura la vida, nadie sabe tampoco lo que dura el amor. José Angel Buesa

Presagio

Nos dicen que desapareceremos, que seremos borrados de la tierra, que nos borrarán de la tierra. Nos dicen que desapareceremos, que nos llevarán los misioneros, con otra lengua y otras oraciones, vaciadas de trueno las tormentas, navegando en silencio las piraguas, y dirán que desapareceremos, que seremos borrados de la tierra, que nos borrarán de la tierra. Eso dice: que habremos de entregarnos, que el panal de la miel será olvidado como las dulces hierbas aromáticas, el humo y las pociones curativas; que nos confundiremos los hermanos, que las cinco palmeras que sustentan el mundo han de arrancarse para siempre; que el invierno saldrá de su escondida, que el jaguar será el dueño de los bosques, y que se dispersarán todas las tribus como el polen de las plantas al viento. Dicen que nos tapará la noche, que llegamos a la última floración, al primer rayo, a la primera lluvia, al límite final de nuestros cantos; que habremos de olvidar a nuestros dioses, al iris…

Se deja de querer

Se deja de querer, y no se sabe Por qué se deja de querer: Es como abrir la mano y encontrarla vacía, Y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue. Se deja de querer, y es como un río Cuya corriente fresca ya no calma la sed; Como andar en otoño sobre las hojas secas, Y pisar la hoja verde que no debió caer. Se deja de querer, y es como el ciego Que aún dice adiós llorando después que pasó el tren; O como quien despierta recordando un camino, Pero ya sólo sabe que regresó por él. Se deja de querer, como quien deja De andar por una calle, sin razón, sin saber; Y es hallar un diamante brillando en el rocío, Y que, ya al recogerlo, se evapore también. Se deja de querer, y es como un viaje Detenido en la sombra, sin seguir ni volver; Y es cortar una rosa para adornar la mesa Y que el viento deshoje la…

¡Hoy!

Hoy eliminaré de mi agenda dos días: ayer y mañana. Ayer fue para aprender y mañana será la consecuencia de lo que hoy pueda realizar. Hoy me enfrentaré a la vida con la convicción de que este día jamás volverá. Hoy es la última oportunidad que tengo de vivir intensamente, pues nadie me asegura que mañana volveré a amanecer. Hoy tendré la audacia de no dejar pasar ninguna oportunidad, mi única alternativa es la de triunfar. Hoy invertiré mi recurso más importante: mi tiempo, en la obra más trascendental: mi vida; cada minuto lo realizaré apasionadamente para hacer de hoy un día diferente y único en mi vida. Hoy desafiaré cada obstáculo que se me presenta con la fe de que venceré. Hoy seré la resistencia al pesimismo y conquistaré al mundo con una sonrisa, con la actitud positiva de esperar siempre lo mejor. Hoy haré de cada tarea ordinaria una expresión sublime. Hoy tendré los pies en la tierra comprendiendo la realidad y la…

Resignación

Todos hemos nacido en Arcadia, es decir, entramos en el mundo llenos de aspiraciones a la felicidad y al goce y conservamos la insensata esperanza de realizarlas, hasta que el destino nos atrapa rudamente y nos muestra que nada es nuestro, sino que todo es suyo, puesto que no sólo tiene un derecho indiscutible sobre todas nuestras posesiones, sino además sobre los brazos y las piernas, los ojos y las orejas, hasta sobre la nariz en medio de la cara. Luego viene la experiencia y nos enseña que la felicidad y el goce son puras quimeras que nos muestran una ilusión en las lejanías, mientras que el sufrimiento y el dolor son reales, que se manifiestan a sí mismos inmediatamente sin necesitar la ilusión y la esperanza. Si esta enseñanza trae frutos, entonces cesamos de buscar la felicidad y el goce y sólo procuramos escapar en lo posible al dolor y el sufrimiento. Reconocemos que lo mejor que se puede encontrar en el mundo es…

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