Tag : poesia

El día que murió lady day

Son las 12:20 en Nueva York un viernes tres días después del Día de la Bastilla, sí es 1959 y yo voy a lustrarme los zapatos porque voy a bajarme del tren de las 4:19 en Easthampton a las 7:45 y después voy directamente a una comida y no conozco a los que van a darme de comer. Camino por la calle sofocante que empieza a asolearse y pido una hamburguesa y una leche malteada y compro un horrible NEW WORLD WRITING para ver lo que los poetas están haciendo en Ghana actualmente sigo al banco y a miss Stillwagon (oí una vez que se llamaba Linda) no se le ocurre jamás mirar mi cuenta y en el GOLDEN GRIFFIN compro un pequeño Verlaine para Patsy con dibujos de Bonnard aunque también pienso en el Hesíodo, trad. por Richmond Lattimore o el nuevo drama de Brendan Behan o Le Balcon o Les Nègres de Genet, pero no, me quedo con Verlaine durmiéndome prácticamente sin decidirme…

Bebiendo coca-cola contigo

Bebiendo coca contigo me divierto más que yendo a San Sebastian, Irun, Hendaya, Bayona o enfermandome del estómago en la travesera de gracias en Barcelona. En parte porque con tu blusa naranja pareces un San Sebastian mejor y más feliz. En parte por mi amor por ti, y debido a tu amor por el yogurt. En parte debido a los tulipanes de color naranja floreciendo alrededor de los abedules. En parte debido al misterio que nuestras sonrisas asumen ante la gente y las estatuas. Es difícil de creer que cuando estoy contigo, no existe más nada. En la calidad luz de las cuatro a Nueva York notamos hacia adelante y atrás entre nosotros como un árbol respirando por sus ramas en un espectacular porta retratos. Y el porta retrato parece no tener rostros en absoluto solo pinturas y de pronto te preguntas, por qué en el mundo alguien haría eso, te miro a ti y prefería verte a ti que a todos los porta retratos…

Tú eres la estrella

He visto las estrellas como si una fábrica de perlas las hubiera lanzado al cielo….. tan luminosas tan esperanzadoras, las has visto Afrodita? ya no recuerdas tus juegos de niña? Astros …Miles de miles….cientos de miles de miles, pero cuando le pones un nombre a una de esas estrellas se vuelven únicas e irrepetibles… pues yo, ya tengo una con tu nombre. Cuando lloras a solas en el baño el único refugio de la violencia sórdida los grises opacan y desvanecen tu vida los girasoles no se moverán y todo lo que has reunido son las lasceraciones sin conciencia de alguien que dijo que te amaba pero que cada día te quita los colores del arco iris. Quisiera ayudarte y darte mi fuerza, pero tu silencio nos asesina a todos que no te golpee más me siento avergonzado por esos hombres y quisiera bajarte esa estrella a ti y tus niños sepan que el Amor solo construye sé que estas ahí en medio de la…

Hojas marchitas

Cada flor tiende a ser fruto, cada mañana tiende a convertirse en noche, nada hay eterno en esta tierra, excepto el cambio o la huida. También el verano más hermoso quiere sentir alguna vez el otoño y lo marchito. Mantente, hoja, quieta y con paciencia, si intenta el rapto alguna vez el viento. Juega tu juego sin nunca defenderte, deja que tranquilamente ocurra, y por el viento que te arranca déjate soplar hasta tu casa. Hermann Hesse

Amarra tu corazón al mio

De noche, amada, amarra tu corazón al mío y que ellos en el sueño derroten las tinieblas como un doble tambor combatiendo en el bosque contra el espeso muro de las hojas mojadas. Nocturna travesía, brasa negra del sueño interceptando el hilo de las uvas terrestres con la puntualidad de un tren descabellado que sombra y piedras frías sin cesar arrastrara. Por eso, amor, amárrame el movimiento puro, a la tenacidad que en tu pecho golpea con las alas de un cisne sumergido, para que a las preguntas estrelladas del cielo responda nuestro sueño con una sola llave, con una sola puerta cerrada por la sombra. Pablo Neruda

Sigue a Gogol

Recibe publicaciones nuevas en tu email

Únete a otros seguidores