Tag : poesia

Chau número tres

Te dejo con tu vida tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres. Sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro. Te dejo frente al mar descifrándote sola sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota. Te dejo sin mis dudas pobres y malheridas sin mis inmadureces sin mi veteranía. Pero tampoco creas a pie juntillas todo no creas nunca creas este falso abandono. Estaré donde menos lo esperes por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos. Estaré en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra. Estaré repartido en cuatro o cinco pibes de esos que vos mirás y enseguida te siguen. Y ojalá pueda estar de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirándote. Mario Benedetti

En algún lugar sobre el arcoíris

En algún lugar sobre el arcoíris, Muy arriba Están los sueños que soñaste, una vez en una canción de cuna. En algún lugar sobre el arcoíris, vuelan los pájaros azules, Y los sueños que has soñado, Se vuelven realidad. Algún día le pediré un deseo a una estrella. Despertar donde las nubes están lejos, por debajo de mi, donde los problemas se deshacen como gotas de limón, Muy por encima de las chimeneas, ahí es donde me encontrarás. En algún lugar por encima del arcoíris vuelan los pájaros azules, y los sueños a los que te atreves, oh, ¿por qué?, oh, ¿por qué yo no puedo?. Veo a los arboles verdes Y también a las rosas rojas florecer para ti y para mí Veo el cielo azul y las nubes blancas, La claridad de día, me gusta la obscuridad. Los colores del arcoíris tan hermosos en el cielo, Están también en los rostros de la gente que pasa Veo amigos dándose las manos y diciendo…

Dame la mano

Dame la mano, amor,que no podemos descansar todavía. Tendrás que recorrer conmigo el tiempo; mira cuánta distancia hasta la nieve, cuántos copos de tierra para olvidar los ojos del pasado y encontrar el mañana con un beso en la boca. Ya sé que estás herido; que te fatiga atravesar la noche y tienes miedo de que, al final, nos aguarde tan sólo la tristeza. Ya sé que te rendiste muchas veces al sol que deshidrata todos los corazones; pero yo te he salvado trayendo un fresco arroyo hasta tus venas. Si no puedes con todo te llevaré en los brazos. Has visto que soy fuerte y que puedo arrasar todo el abismo. Mataré los jaguares si se atreven a acercarse a nosotros. Antes de que emprendiéramos el viaje cogí todas las armas que tú me regalaste y me mentalicé para la lucha. Puedo con el desdén de las anémonas, con la desilusión de todos los reptiles, con la envidia mortal del aguacero. Apóyate en mi…

Como quien oye llover

Óyeme como quien oye llover, ni atenta ni distraída, pasos leves, llovizna, agua que es aire, aire que es tiempo, el día no acaba de irse, la noche no llega todavía, figuraciones de la niebla al doblar la esquina, figuraciones del tiempo en el recodo de esta pausa, óyeme como quien oye llover, sin oírme, oyendo lo que digo con los ojos abiertos hacia adentro, dormida con los cinco sentidos despiertos, llueve, pasos leves, rumor de sílabas, aire y agua, palabras que no pesan: lo que fuimos y somos, los días y los años, este instante, tiempo sin peso, pesadumbre enorme, óyeme como quien oye llover, relumbra el asfalto húmedo, el vaho se levanta y camina, la noche se abre y me mira, eres tú y tu talle de vaho, tú y tu cara de noche, tú y tu pelo, lento relámpago, cruzas la calle y entras en mi frente, pasos de agua sobre mis párpados, óyeme como quien oye llover, el asfalto relumbra, tú…

¡Adiós!

Las cosas que mueren jamás resucitan, las cosas que mueren no tornan jamás. ¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda es polvo por siempre y por siempre será! Cuando los capullos caen de la rama dos veces seguidas no florecerán… ¡Las flores tronchadas por el viento impío se agotan por siempre, por siempre jamás! ¡Los días que fueron, los días perdidos, los días inertes ya no volverán! ¡Qué tristes las horas que se desgranaron bajo el aletazo de la soledad! ¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas, las sombras creadas por nuestra maldad! ¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas, las cosas celestes que así se nos van! ¡Corazón… silencia!… ¡Cúbrete de llagas!… -de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!… ¡Que todo el que llegue se muera al tocarte, corazón maldito que inquietas mi afán! ¡Adiós para siempre mis dulzuras todas! ¡Adiós mi alegría llena de bondad! ¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas, las cosas celestes que no vuelven más! … Alfonsina Storni

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