Tag : reflexiones

Una inesperada alegría

Señor — dije —, en la rama de aquel árbol hay un cuervo, comprendo que tu majestad no puede rebajarse hasta mí. Pero yo necesito un signo. Cuando termine mi oración, ordena a este cuervo que emprenda el vuelo. Esto será como una indicación de que no estoy completamente solo en el mundo… Y observé al pájaro. Pero siguió inmóvil sobre la rama. Entonces me incliné de nuevo ante la piedra. Señor —dije—, tienes razón. Tu majestad no puede ponerse a mis órdenes. Si el cuervo hubiera emprendido el vuelo, yo ahora me sentiría más triste aún. Porque este signo lo hubiera recibido de alguien igual a mÍ, es decir, de mí mismo; sería el reflejo de mis deseos. Y de nuevo no hubiera encontrado sino mi propia soledad. Me prosterné y me volví. Pero en aquel preciso instante mi desesperación se transformó en una inesperada alegría… Antoine de Saint-Exupéry

El hombre que huyó de su sombra

Cierto día, en un pueblo, un hombre se volvió loco. Era una tarde calurosa y el hombre andaba solo por un camino apartado. Andaba con bastante prisa, intentando no asustarse: es posible asustarse cuando hay alguien, pero ¿cómo puede asustarse alguien cuando no hay nadie? Pero nosotros nos asustamos cuando no hay nadie. En realidad, nos tenemos miedo a nosotros mismos, y cuando estamos solos el miedo es todavía mayor. A nadie tememos más que a nosotros mismos. Tenemos menos miedo cuando nos acompaña alguien, y más miedo cuando nos quedamos solos. Aquel hombre estaba solo. Se asustó y echó a correr. Todo estaba tranquilo y silencioso: era por la tarde; no había nadie. Cuando empezó a correr más deprisa, percibió el sonido de unos pies que corrían detrás de él. Lo invadió el pánico: pensó que alguien lo seguía. Lleno de temor, miró atrás de reojo y vio que lo perseguía una larga sombra. Era su propia sombra; pero, cuando vio que lo perseguía…

Cuando una mujer

Cuando una mujer toma la decisión de abandonar el sufrimiento, la mentira y la sumisión. Cuando una mujer dice desde el fondo de su corazón: ‘Basta, hasta aquí he llegado’. Ni mil ejércitos de ego y ni todas las trampas de la ilusión podrán detenerla en la búsqueda de su propia verdad. Ahí se abren las puertas de su propia Alma y comienza el proceso de sanación. El proceso que la devolverá poco a poco a si misma, a su verdadera vida. Y nadie dijo que ese camino sea fácil, pero es ‘el Camino’. Esa decisión en sí, abre una línea directa con su naturaleza salvaje y es ahí donde comienza el verdadero milagro. Clarissa Pinkola-Estés.

El cielo y el infierno

El cielo y el infierno no son geográficos, son psicológicos, son tu psicología. El cielo y el infierno no están al final de tu vida, están aquí y ahora. La puerta se abre a cada momento; a cada momento transitas entre el cielo y el infierno. Es algo que ocurre de momento *a momento, es urgente; en un momento puedes pasar del infierno al cielo, del cielo al infierno. El infierno y el cielo están dentro de ti. Las puertas están muy cerca una de otra: con la mano derecha puedes *abrir una y con la izquierda puedes abrir la otra. Con un cambio mental, todo tu ser se transforma: del cielo al infierno y del infierno al cielo. Cuando actúas inconscientemente, sin conciencia, estás en un infierno; cuando eres consciente, cuando actúas con plena conciencia, estás en el cielo. Osho

Como te extraño

Como te extraño, como te extrañare. Me hubiera gustado pasar más tiempo Contigo, mimarte mas, tocar tus rostro y ver tus ojos tan llenos de luz Me hubiera gustado ver más tu sonrisa, la más linda, la más bella. Siempre Iluminando el lugar a donde llegabas, siempre regalando amor. Como te Extraño. Que el lugar a donde vas te reciba con cantos y trompetas, que allá también estés sonriendo, alegrando la vida de los que alla viven, que te den un hogar majestuoso, como el que tu te mereces. Te despido con un beso, con un eterno abrazo, con mis pensamientos mas bellos, con el atardecer mas lindo, con un camino de rosas guiado por las mas tiernas aves. Vete, ya tienes dos hogares, uno en la eternidad más bella, el otro en e1 cofre de mi alma. Vete en paz mi corazón. Vete y recuerda cuanto te quise, cuanto te quiero. Lucero Estrella

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