Te acuerdas Lucia

Te acuerdas Lucia

Te acuerdas Lucia de aquella cita en el palacio de bellas artes habíamos quedado de vernos a las once en punto de la mañana, aunque yo sabía de ya que eso de la puntualidad no iba contigo nunca me imagine que llegarías tantos años tarde, yo llegue cinco minutos antes, me pare en la esquina izquierda de la plazo del palacio justo detrás del monumento de Francisco Madero desde ahí podía ver tu arribo si venias por la alameda o del metro bellas artes lugares por donde yo suponía llegarías. ¿Te has dado cuenta de lo largo que se vuelve el tiempo cuando esperas? Saque de mi bolsa mi viejo teléfono para ver la hora y para mi sorpresa apenas había trascurrido tres minutos, tratando hacer menos “larga” la espera empecé a ver los detalles del monumento entonces caí en cuenta que la calle a mi derecha había sido nombrada en honor del hombre de la estatua, entre tantos detalles se pierde alguno no crees, bueno estoy divagando otra vez. Volviendo a lo que te estaba diciendo, hice un cálculo mental y estaba seguro de que ya serian las once esta vez no saque el teléfono, sino que con la mirada recorrí la plaza tratando de encontrarte entre la gente, no te reconocí o más bien no te vi por ningún lado supuse que aun no habías llegado. Me acerque un poco más al palacio a un lado de una de las columnas bajo la sombra que creaba el techo mirando atento por a tu posible arribo , me distraje un instante al ver a un vagabundo acostado en el piso usando como almohada una de las paredes del palacio , al que al parece también vio un policía ya que enseguida le ordeno que se parara , desvié de nuevo mi atención al asunto que me incumbía pero no llegabas fue entonces cuando nuevamente saque el teléfono , eran las once y quince , pensé para mí, la espero hasta las once y media sin no llama me voy. Debo decir que los quince minutos que siguieron por alguna razón se me hicieron nada y no llegaste. Otros quince minutos me convencí a mí mismo, así dieron las doce y la una , ni una señal de ti, a la una de la tarde comencé a caminar rumbo a la alameda con la idea de llegar a metro hidalgo, al bajar las escaleras que conducen a ella perdí un escalón y salí volando por el aire hasta estrellarme en la base de mármol de la fuente, que en ese se encontraba sin agua , cerré mis ojos por el dolor del golpe y por mi orgullo herido así permanecí no se cuanto tiempo , hasta que escuche la voz de una mujer madura estoy bien respondí sin abrir los ojos luego los abrí lentamente ,me puse de pie , y para sorpresa mía estabas tú y una dulce anciana, sonreí mientras dije entusiasmado – Lucia- , -yo soy lucia -dijo la sorprendida anciana -y ella es mi nieta Mariana-. -Imposible- respondí- ella es Lucia, teníamos una cita a las once- . ¿Ere s Tomas? No puede ser, la cita era conmigo, pero, pero fue hace treinta años, que sucedió que no has cambiado nada, que clase de broma es esta- se hizo un silencio eterno, la anciana comenzó a llorar, yo completamente sorprendido quede callado, inmóvil, sin saber qué hacer. Te oí decir –es suficiente vámonos Mariana vámonos a casa- te alejaste caminando lentamente, sin que hiciera yo nada, pensé esto es una broma de mal. Cuando estuve solo de nuevo, saque mi viejo teléfono para ver la hora quede perplejo marcaba las once cero cinco del dos mil diecisiete, habían pasado treinta años sin darme cuenta.

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