Veo tu rostro

Veo tu rostro

Veo tu rostro pálido en la sombra,
noche de llantos incesantes, pausados,
inquietando nuestra alma avergonzada;
caminando cual tormenta agazapada
derramando sangra prisionera, vil, esclava.
Arrodillarse, rendirse, al enemigo del amor
y caer en las manos del acero
esperando el frío del eterno descansar.
Recriminación violenta, audaz, efusiva;
de la vida un cantar funesto,
empieza la necesidad del absoluto
a colmar el camino, destino sin cambiar;
sin fuerza, ¡ya para pelear!, la vida
la razón, la conciencia, la llama
cerca esta de apagarse un día;
con la muerte, suprema, infinita, imperfecta
del camino donde varios pasos se han dado ya.

Cano, Dorian

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