Tag : Poemas

Eres tu

Eres tú un regalo de Dios. Eres un capricho de la Naturaleza, que en un momento de afectación quiso verse envuelta en su propia gloria y en su máximo esplendor, realizada en ti. Eres la síntesis de todas las virtudes que un mortal puede poseer. Eres como una fragante y fresca rosa, que perfuma todo el aire que la rodea con sólo insinuar su presencia. Eres un ángel sin alas, un ser casi delicado, pero tan cálidamente real, con la gracia del viento entre las flores, con la serenidad de un cielo de verano, con la majestuosidad de una noche estrellada, la belleza de un sol que se levanta, la delicadeza de un lirio, la elegancia de un cisne, la blandura de una partícula de algodón y la sencilla libertad de una gaviota en la brisa. Es tu voz melodía, hechizante que tranquiliza a las fieras y que mueve montañas. Es tu lengua fiel, reflejo de una alma grande, inmensamente noble, digna poseedora de una…

Reír llorando

Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra— el pueblo al aplaudirle le decía: «Eres el mas gracioso de la tierra y el más feliz…» Y el cómico reía. Víctimas del spleen (1), los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores y cambiaban su spleen en carcajadas. Un día ante un médico famoso, llegose un hombre de mirar sombrío: «Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío. Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única pasión, la de la muerte». —Viajad y os distraeréis. — ¡Tanto he viajado! —Las lecturas buscad. —¡Tanto he leído! —Que os ame una mujer. —¡Si soy amado! —¡Un título adquirid! —¡Noble he nacido! —¿Pobre seréis quizá? —Tengo riquezas —¿De lisonjas gustáis? —¡Tantas escucho! —¿Que tenéis de familia? —Mis tristezas —¿Vais a los cementerios? —Mucho… mucho… —¿De vuestra vida actual, tenéis…

Caminante

No despiertes jamás para vivir tu sueño pues el sueño es un viaje más allá del olvido, tu pie siempre es más firme después de haber caído, solo es grande en la vida quien sabe ser pequeño. El amor llega y pasa, como un dolor risueño, como una rama seca donde retoña un nido. Sólo tiene algo suyo quien todo lo ha perdido, nadie es dueño de nada sin ser su propio dueño. La vida será tuya, será tuya si sabes que es ajena, que es igual ser montaña que ser grano de arena, pues la calma del justo vence al furor del bravo. Y aprende que el camino nace del caminante, pues por más que ambiciones, humilde o arrogante, sólo has de ser dueño de lo que eres esclavo. José Angel Buesa

Amor de tarde

Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o un oído que escucha como ladra el teléfono o un tipo que hace números y les saca verdades. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme “¿Qué tal?” y quedaríamos yo con la mancha roja de tus labios tú con el tizne azul de mi carbónico.

Rompiendo silencios

Por ti, en forma inmaterial se elevan mis silencios, antes acurrucados, viviendo y esperando inmovilizados la circunstancia ideal para transformarse con cuidado en un canto nuevo de un poema impensado. Suspiros en remolinos se abrazan a tu silueta invisible, a tus ojos, besos infinitos escondidos en un diálogo de letras, sonrisas que se acercan a tus labios en caricias imperceptibles en el recorrer del camino de mi amor hacia tu corazón, sin el desvío de mi mirada en la dulzura de alguna canción. En la luz, mi alma se muestra sin un solo atavío, como un sueño hecho de muchas estaciones, en donde flota suave el perfume de los campos, en un aroma fino y sutil que trasciende y se eleva en un vuelo largo cargado de embelesos que va anhelante, en la búsqueda de tus besos. En esos silencios, ahora sabrás cariño mío, juegan y se enredan las ideas de lo que más ansío, como la de unirme a ti en un amoroso abrazo…

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